miércoles, 6 de julio de 2011

Los eventos cataclísmicos en los últimos tiempos

   Los cataclismos y catástrofes naturales como tsunamis, megaterremotos que hacen variar los movimientos de la Tierra y hacerla salir de su eje,  así como inundaciones, fenómenos comunes  en la etapa huamana actual, fueron predichos por profetas del Antiguo Testamento hace más de mil años con exactitud.
   Ahora esas predicciones son claras por ser este período parte de los últimos tiempos. Sin embargo en el siglo veinte, los megaterremotos y la movilidad de islas enteras de su posicionamiento geográfico a causa de ellos, como fue el reciente  caso de Japón, no eran comunes.
   Los megaterremotos constituyen uno de los elementos que la escatología analiza para el cumplimiento de las profecías bíblicas que anuncian eventos cataclísmicos en los últimos tiempos.
   Es en esta etapa humana, en el siglo XXI, es que vemos un aceleramiento y una frecuencia de estos fenómenos, por lo cual las predicciones del profeta Isaías consideradas hiperbólicas en otro tiempo ahora se pueden notar.  Tomemos como ejemplo la siguiente que se encuentra en Isaías 13:13 que dice: "porque hará estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar en la indignación de Jehová de los ejércitos y el el día del ardor de su ira".
    Solo la Palabra de Dios y sus profecías pueden predecir con exactitud aunque pasen mil años de lo que ocurrirá al final de los tiempos.  El hecho de que el profeta haya dicho que la tierra se "moverá de su lugar" o salir de  su eje como lo hizo recientemente cuando ocurrió el terremoto de Chile, hecho confirmado por la NASA.
    No obstante, la gran mentira satánica es hacer creer que los cataclismos que se han acrecentado en esta etapa de la humanidad se deben a un "castigo de la madre naturaleza" (teoría light de Nueva Era) o derivar conclusiones del hilozoismo (doctrina que considera la materia elemental además de activa como "viviente" y dotada de sensibilidad y espontaneidad).
    Podemos asegurar a la luz de las Sagradas Escrituras, que las catástrofes naturales forman parte de los juicios divinos y no simplemente "un castigo de la naturaleza". Para demostrarlo tendríamos que remitirnos al libro de los Salmos capítulo 18 versículos 7 y 8 que dicen: "La tierra fue sacudida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes y se estremecieron, porque se indignó él.  Humo  subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos".
   Otra de las pruebas está en el llamado "apocalipsis de Isaías" en el libro del profeta Isaías capítulo 24, versículos 19 y 20 que dicen: ""Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra sacudida.  Vacilará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; pues pesa sobre ella su pecado, y caerá y nunca más se levantará".
    En esos versículos se pueden notar dos verdades bíblicas: megaterremotos y su relación con la indignación del Señor por causa del pecado.  Es una verdad incotrovertible y no nos podemos engañar.  Nada ocurre que no haya sido previsto por el Señor, tal como dice el libro de Lamentaciones 3:37-41: "¿Quién será aquel que haya hablado y las cosas sucedieron? ¿No es el Señor el que decide? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? ¿Por qué se lamenta el hombre?...Escudriñemos nuestros caminos, y examinémoslos y volvamos a Jehová; levantemos nuestras manos al Dios que está en los cielos".